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Viviendo con enfermedades relacionadas con el asbesto (amianto)

Una guía de autocuidado

Qué es el asbesto?

Esta guía le provee al paciente que vive con enfermedades relacionadas con el asbesto, y a su familia, con destrezas e información para ayudarles a adaptarse y salir adelante con la enfermedad.

El asbesto es un mineral raro, que existe de manera natural con una estructura cristalina como en forma de cadena. Los depósitos de asbesto se pueden encontrar en todo el mundo y todavía son explotados en Australia, Canadá, África del Sur y la ex Unión Soviética. El asbesto normalmente se encuentra mezclado con otros minerales y es peligroso únicamente si sus fibras de cristal se rompen y flotan en el aire dés de haber sido agitadas.

A lo largo de los años, el asbesto ha tenido muchos usos. Algunos de los productos que alguna vez tuvieron asbesto como ingrediente incluyen: los aislamientos de tuberías, frenos de automóviles, tejas, tableros para paredes y aislamientos empotrados. Aunque el gobierno federal suspendió la producción de la mayoría de los productos de asbesto a principio de los años 70, la instalación de estos productos continuó hasta finales de los 70 y aún a principio de los 80. Las fibras de asbesto pueden ser liberadas al aire durante la renovación de edificios viejos.

Imagen de microscopio de rastreo electrónico de asbesto en su forma anfíbola

Imagen de microscopio de rastreo electrónico de asbesto en su forma anfíbola

Casi todo el mundo ha sido expuesto al asbesto durante alguna etapa de su vida, porque las fibras de asbesto han sido utilizadas frecuentemente en la industria moderna y también se encuentran en la naturaleza. Las fibras flotan libremente, son de peso ligero y pueden permanecer en el aire por largos períodos de tiempo.

El riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el asbesto varía con el tipo de industria en la cual ocurre la exposición y la magnitud de la exposición.

Generalmente, las fibras de asbesto son largas, delgadas, firmes y tan pequeñas que no se pueden ver. Hay dos tipos de asbesto, uno es serpentina que se parece a un sacacorchos, y el otro es anfíbola que tiene fibras largas como agujas. Cuando las fibras flotan en el aire, se inhalan fácilmente. En la mayoría de los casos las fibras se deben de respirar en altas concentraciones, durante largos períodos de tiempo, para considerarlas una preocupación para la salud de las personas.

Las fibras de asbesto pueden entrar fácilmente a los pulmones y quedar atrapadas en el tejido pulmonar porque son muy pequeñas. Cuando estas fibras son inhaladas, pueden penetrar e irritar los pulmones. Las células blancas de la sangre atacan la fibra, y eventualmente cicatrizan el sitio. Las fibras de asbesto se desintegran extremadamente despacio a és del tiempo. Las fibras pueden permanecer en el cuerpo por muchos años y acumularse en los pulmones. Debido a que se fijan a la membrana pulmonar y a las vías respiratorias, las fibras no pueden ser expulsadas a través de la tos ni desprendidas del tejido pulmonar. El área alrededor de la fibra se inflama y eventualmente cicatriza. Conforme la exposición a las fibras se incrementa al respirar más fibras, el riesgo de la persona a enfermarse también se incrementa. Las enfermedades relacionadas con la exposición al asbesto no aparecen durante varios años, posiblemente hasta los 15 a 40 años después de la exposición.

Los individuos que han sido expuestos (o sospechan que han sido expuestos) a polvo de asbesto en el trabajo o en la casa a través de un contacto familiar, deberían de informar a édico de su historia de exposición y de cualquier síntoma. Se puede recomendar un examen médico exhaustivo, incluyendo rayos-X del tórax y pruebas de funcionamiento pulmonar. La interpretación de los rayos-X del tórax puede requerir la ayuda de un especialista que tenga experiencia en leer rayos-X para enfermedades relacionadas con el asbesto. Es posible que sean necesarias otras pruebas médicas.

 
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