Saltar directamente a búsqueda Saltar directamente al índice A-Z de los CDC Saltar directamente al menú de navegación Saltar directamente a la página de opciones Saltar directamente al contenido del sitio

Viviendo con enfermedades relacionadas con el asbesto (amianto)

Una guía de autocuidado

Cuídese usted mismo para prevenir las infecciones

	book

 

 

	stacks

 

 

	walker

 

 

	glass

 

 

	salad

 

 

	Salt

 

 

	individual

 

 

	crowd

 

 

	leisure

 

	Jar

Mantenga un diario de cuando tuvo problemas para respirar. Anote qué tan frecuentemente tiene el problemaé tan grave é estaba haciendo antes de tener el problema. El diario le ayudará a reconocer y evitar eventos que desaten problemas respiratorios.

De ser posible, permanezca adentro, cuando la contaminación del aire y las cuentas (contaje) de polen estén altas. Una máquina de filtración de aire puede mejorar la calidad del aire interior de su casa.

Evite respirar agentes contaminantes que puedan agravar la falta de respiración. Estos contaminantes incluyen humos de tráfico pesado, niebla tóxica (smog), atomizador (spray) en aerosol y productos que producen vapores químicos (por ejemplo, pinturas, queroseno y agentes de limpieza).

En clima frío, respire por la nariz y cúbrase la boca y nariz con una bufanda.

El ejercicio es importante para incrementar la fortaleza y resistencia de los músculos respiratorios. El incremento en la actividad física, incrementa la fortaleza de los músculos respiratorios.


Beba muchos líquidos - por lo menos seis vasos de agua diariamente, a menos que su médico le indique algo diferente.

Coma alimentos sanos incluyendo muchas frutas y verduras. Los hábitos deficientes de alimentación resultan en una masa muscular más pequeña y son un enemigo para el paciente con enfermedades respiratorias.

Tome medidas para corregir condiciones anémicas y/o desequilibrio electrolítico de la sangre. Estas medidas pueden mejorar el desempeño cardiopulmonar.

Vigile la ingestión de sal. Manténgala baja.

Respire lentamente.

Para disminuir los riesgos de resfriados o catarro, lávese las manos frecuentemente.


Vacúnese contra el catarro (influenza) y neumonía cada año (entre septiembre y diciembre). Personas que se dedican al cuido de estas personas, y todos los miembros de la familia, ya sea o no que provean los cuidados, también se deben de vacunar.


Evite situaciones que lo puedan exponer a infecciones respiratorias (por ejemplo grandes multitudes).


Siga las instrucciones de su médico para tomar sus medicinas, terapia de oxígeno y/o fisioterapia respiratoria.


Duerma 7 u 8 horas diariamente.


Tome varios descansos cortos durante el día. Aprenda a conservar su energía y evite el cansarse demasiado.


Tome precauciones especiales con su higiene personal. Lávese las manos antes de tomar sus medicamentos o manejar su equipo de oxígeno.


No trate de autocurarse. Los remedios para el resfriado que se venden sin prescripción médica pueden empeorar el problema, no los use a menos que édico le indique que está bien hacerlo.


Hágase rayos-X del tórax regularmente para monitorear cánceres asociados con la exposición al asbesto.
jarro


Llame a su médico si cualquiera de los siguientes síntomas se presenta:

  • Fiebre
  • Incremento de tos, jadeo o respiración
  • Cambio de la apariencia de la mucosidad (la mucosidad es más espeso; hay más o menos mucosidad de lo normal; la mucosidad tiene un olor pestilente; la mucosidad es verde, amarillo, café, rosa o rojo)
  • Nariz tapada, estornudo o garganta irritada
  • Incremento de fatiga o debilidad
  • Ganancia o pérdida de peso

Los síntomas de infecciones respiratorias pueden aparecer repentinamente y empeorar rápidamente. Cuando se desarrolla una infección, es importante iniciar el tratamiento inmediatamente. Su médico puede prescribirle antibióticos u otros medicamentos para poner la infección bajo control antes de que se vuelva seria. Vea a su médico tan pronto como se sienta enfermo.

 
Sección anterior Sección siguiente
Arriba