Usted debe elegir el método que mejor le resulte. A continuación, puntos a considerar en la determinación del mejor método.
El formato y la complejidad de los materiales (por ejemplo, materiales más largos y complejos pueden requerir un entrevistador para asegurar que los participantes completen la pre-prueba)
El grado de sensitividad de los materiales (por ejemplo, los jóvenes pueden sentirse más cómodos con un cuestionario administrado por ellos mismos en temas como el sexo y el SIDA)
Características de la audiencia de interés (por ejemplo, el interés y el deseo de la audiencia a responder, la ausencia de destrezas de lectura u otras limitaciones)
¿Dónde se pueden accesar los materiales? (por ejemplo, clínicas, escuelas, en las casas)
Propósito de la pre-prueba (por ejemplo, conocer información más profunda acerca de las percepciones de la audiencia de interés en el tema deseado)
Recursos disponibles para la pre-prueba (por ejemplo, el uso de entrevistadores entrenados y de compañías que recluten y conduzcan grupos de enfoque son opciones más costosas; las pre-pruebas administradas por las propias personas pueden ser más baratas)
Considerar el uso de una combinación de métodos para lograr cumplir con el propósito y el presupuesto de la pre-prueba (por ejemplo, usar un mayor número de pruebas administradas por las mismas personas, seguido por un número limitado de entrevistas individuales para clarificar los hallazgos o explorar áreas problemáticas)