Informe de la ATSDR para los médicos: radón

Esta actividad educativa está diseñada para aumentar la concientización entre los profesionales de atención médica sobre el radón y sus efectos en la salud. También tiene la intención de mejorar la competencia en el reconocimiento, manejo y orientación de los pacientes expuestos a peligros ambientales.

Después de completar esta actividad, el participante podrá:

    1. Explicar las propiedades del radón y sus fuentes en el ambiente.
    2. Describir las vías de exposición al radón.
    3. Describir las poblaciones en riesgo de exposición al radón.
    4. Explicar los posibles efectos en la salud de la exposición a niveles elevados de radón.
    5. Describir la evaluación clínica y el manejo de los pacientes expuestos a niveles elevados de radón.
    6. Describir el seguimiento adecuado de los pacientes expuestos al radón.
    7. Explicar las estrategias de orientación de los pacientes y reducción del riesgo.

¿Para quién es esta actividad?
Personal médico en funciones y en formación, tales como médicos, becarios, residentes, estudiantes de medicina, profesionales en enfermería superior, asistentes del médico, personal de enfermería y estudiantes de enfermería.

Propiedades

El radón es un gas noble química y biológicamente inerte que se produce cuando el uranio y el torio de origen natural experimentan desintegración radioactiva. El radón pasa por una desintegración radioactiva adicional en sus derivados (descendientes) hasta alcanzar una forma estable de plomo.

Dos isótopos de radón (radón-220 y radón-222) son los derivados en dos cadenas de desintegración que comienza con torio-232 y uranio-238 de origen natural, respectivamente, en rocas, suelo, agua y aire. El radón en este informe se referirá a radón-222 y sus derivados. Tiene una semivida de 3.8 días y es un gas sin color ni olor (pesado) que es imperceptible para los sentidos.


Fuentes de radón

El radón se encuentra normalmente en niveles muy bajos en el aire de exteriores. También está presente en rocas, suelo, agua y materiales de construcción. La quema de carbón y otros combustibles fósiles también libera radón. Cuando el radón escapa del suelo o es liberado por chimeneas de emisiones al aire del exterior, se diluye a niveles que normalmente son más bajos que el aire del interior.

La fuente principal del gas radón en interiores viene de las rocas y el suelo debajo de las edificaciones, donde se infiltra por los espacios debajo del piso, grietas en los pisos sólidos, juntas de construcción, grietas en paredes, espacios en los pisos elevados, espacios alrededor de las tuberías de servicio y cavidades en las paredes. El radón también puede entrar en las viviendas a través del suministro de agua y gas natural que haya estado en contacto previamente con uranio subterráneo, y rocas y suelo con torio. Dado que el uranio y el torio están ampliamente presentes en la corteza terrestre, las rocas y el suelo liberan constantemente radón al ambiente. El radón radioactivo se adhiere a las partículas de polvo, al humo, las paredes, los pisos, el equipo de ventilación y la ropa, lo que permite que los pulmones lo inhalen.

La exposición a altas concentraciones puede ocurrir en cualquier lugar con fuentes geológicas de radón (EPA 2021; Field 1999) (https://www.epa.gov/radon/epa-map-radon-zones).

Estas fuentes pueden incluir minas subterráneas de uranio, vanadio y roca dura, y plantas de tratamiento del agua. Los sitios contaminados con material radioactivo pueden incluir molinos de uranio y depósitos de relave asociados, plantas de fertilizantes fosfatados, refinerías de petróleo, plantas de energía, e instalaciones de tuberías de petróleo y gas natural.

Entre los lugares que no están contaminados, pero donde existen niveles elevados de radón natural se pueden incluir túneles de servicio y subterráneos, piscifactorías, cuevas naturales y sitios de excavaciones (EPA 2007; Field 1999; Fisher et al. 1996).

Los niveles de fondo de radón en el aire del exterior son bastante bajos por lo general, usualmente alrededor de 0.4 picocurios por litro de aire (pCi/L). Pueden variar según el lugar y la geología del suelo. Sin embargo, el nivel promedio en interiores en los EE. UU. es 1.25 pCi/L. (EPA 2012 y 2017).

Los niveles de radón son generalmente más altos en interiores, como viviendas, escuelas o edificios de oficinas, que en exteriores. Esto ocurre sobre todo en las construcciones más nuevas que son de bajo consumo de energía, pero pueden aumentar los niveles de radón en el interior. Es más probable que haya niveles más altos de radón en los sótanos y pisos más bajos de las edificaciones, ya que es un gas pesado.

El nivel de acción recomendado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA 2019) para la exposición en interiores al radón es 4 pCi/L.

  • Se estima que alrededor de 1 de cada 15 viviendas en los Estados Unidos tiene niveles elevados de radón en o por encima del nivel de acción de la EPA de 4 pCi/L.
  • La Sociedad Americana contra el Cáncer (2015) calcula que 8 millones de viviendas en los Estados Unidos tienen niveles elevados de radón.

La EPA y la Dirección General de Servicios de Salud de los EE. UU. recomiendan hacer pruebas de radón a todas las viviendas que estén por debajo del tercer piso (EPA 2017).


Vías de exposición

Todas las personas están potencialmente expuestas al radón ambiental. Sin embargo, solo las personas en ambientes con niveles elevados de radón tienen un riesgo mayor de presentar posibles efectos negativos en la salud.

Los efectos tóxicos del radón dependen de varios factores. Estos factores pueden incluir el alcance de la exposición, especialmente la concentración, duración y frecuencia de la exposición. La exposición se determina al evaluar las vías potenciales de exposición, incluidas las fuentes potenciales y otros factores de riesgo de la exposición, como ser fumador. El riesgo de enfermarse también involucra características individuales como la edad, los factores genéticos y el estado de salud.

INHALACIÓN

La vía de exposición más importante al radón es por inhalación. En interiores, la infiltración de radón del suelo a las edificaciones puede dar lugar a exposición por inhalación. Este es el caso también del radón liberado del agua al aire cuando se lavan la ropa y los platos, se descargan los inodoros y salpica el agua en la ducha. La exposición al radón por inhalación también podría ocurrir cuando los enseres del hogar no tienen un sistema adecuado de ventilación hacia el exterior.

INGESTIÓN

La exposición oral al radón puede ocurrir como resultado de la disolución del gas radón en el agua. Por ejemplo, el agua que tiene contacto con las rocas y el suelo contendrá radón disuelto. Por lo tanto, el radón está presente de manera natural en la mayor parte del agua potable. Parte del radón que se traga en el agua potable atraviesa las paredes del estómago y los intestinos y llega al torrente sanguíneo. Cuando el radón llega a los pulmones, se exhala pronto a través de la circulación pulmonar. Por lo tanto, la ingestión es una vía de exposición mínima (ATSDR 2012, Ishikawa et al. 2003).

DÉRMICA

Hay datos muy limitados con respecto a la absorción del radón luego de una exposición dérmica, y esta no se considera una vía de exposición importante (ATSDR 2012).


Poblaciones en riesgo

  • Personas que residen en viviendas con niveles elevados de radón (NCI 2011)
  • Los niños son vulnerables a la exposición a niveles elevados de radón.
    • Los niños expuestos al radón podrían tener dosis estimadas de radiación más altas que los adultos, relacionadas con las diferencias en el tamaño de los pulmones, el volumen respiratorio por minuto más alto y la frecuencia respiratoria más rápida de los niños.
    • Es posible que las exposiciones al radón durante la niñez no se manifiesten como efectos en la salud hasta la adultez.
  • Las personas que fuman son vulnerables, al igual que los niños y adultos que no fuman pero viven en un hogar donde hay fumadores. (HPA 2009)
    • Se estima que el riesgo de cáncer de pulmón por la exposición al radón es de 10 a 20 veces mayor para las personas que fuman cigarrillos en comparación con aquellas que nunca han fumado.
    • El tabaco tiene niveles elevados de derivados de radón adheridos a sus hojas, mayormente polonio-210 y plomo-210.
    • Existe un efecto sinérgico entre la radiación alfa de los derivados del radón y las partículas de humo emitidas por el tabaco cuando se quema. Algunos derivados del radón se adhieren al polvo o a las partículas de humo en el aire. Esta es la “fracción adherida” de los derivados del radón, la cual, al inhalarse, permanece por más tiempo en los pulmones y lleva una dosis de radiación más alta al pulmón.
  • Las personas que tienen enfermedades respiratorias crónicas, como asma, enfisema o fibrosis pulmonar, a menudo tienen una reducción de la capacidad de espiración y un aumento del volumen residual (es decir, que queda una cantidad de aire mayor de lo normal en los pulmones después de una espiración normal).
  • Personas que trabajan en ambientes con niveles elevados de radón (EPA 2007)
    • Los mineros (efectos aditivos del humo de cigarrillo en el cáncer de pulmón entre los mineros expuestos al radón)
    • Los trabajadores en las plantas de tratamiento del agua (cuando se oxigena el agua a través de aireadores, el radón se libera y es posible inhalarlo)
    • Las personas que estudian o exploran las cuevas (espeleólogos)
    • Los trabajadores de granjas y piscifactorías
    • Los profesionales de la mitigación de radón
    • Los científicos que estudian el radón u otros radionúclidos

Efectos en la salud

El principal efecto adverso en la salud de la exposición a niveles elevados de radón es el cáncer de pulmón. Las emisiones alfa de alta energía de los derivados del radón depositados en las vías respiratorias son la causa principal de la preocupación por la toxicidad (ATSDR 2012).

  • Fumar cigarrillos es la causa número uno del cáncer de pulmón, y la exposición al gas radón es la segunda. La exposición a niveles elevados de gas radón es responsable de alrededor de 21 000 muertes por cáncer de pulmón en los Estados Unidos cada año (NCI 2011, EPA 2007).
  • La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2009) estima que el radón causa entre 6 y 15 % de todos los cánceres de pulmón en el mundo. Sin embargo, el cáncer de pulmón causado por la exposición al radón tarda muchos años en presentarse.
  • Para las personas que fuman, la exposición a niveles elevados de radón aumenta aún más su alto riesgo de cáncer del pulmón.
  • En los estudios epidemiológicos de cohortes de mineros se ha informado un aumento en la frecuencia de enfermedades pulmonares crónicas no malignas, como enfisema, neumonía intersticial crónica y fibrosis pulmonar. El riesgo de estas enfermedades aumenta a medida que aumenta la exposición acumulativa a la radiación de los derivados del radón y el humo de cigarrillo. Este riesgo mayor se aplica también a la exposición a partículas de polvo de sílice y gases de escape de motores diésel que estaban presentes sobre todo en las minas antes de que se tomaran medidas para limitar sus concentraciones (ATSDR 2010).

Se cree generalmente que la secuencia de eventos que lleva de la irradiación de las células vivas al cáncer involucra la ionización de los átomos en el ADN. La radiación ionizante puede causar inestabilidad genética a través de roturas de ADN, mutaciones genéticas y reparación errónea de las células.

Los principales problemas de salud relacionados con la exposición al radón surgen cuando se inhalan los derivados del radón adheridos principalmente a las partículas de polvo y humo (llamados fracción adherida). Una vez inhaladas, estas partículas se depositan en las vías respiratorias (especialmente el árbol traqueobronquial) e irradian repetidamente a las células cercanas con partículas alfa a medida que cada átomo de los derivados de radón se transforma a través de la cadena de desintegración. Estas partículas alfa pueden transmitir una gran dosis de radiación localizada.

Fumar y otras actividades que generan aerosoles (p. ej., limpiar con aspiradora, cocinar y usar chimeneas de leña y ventiladores) aumentarán la exposición. La exposición es mucho mayor en las viviendas con personas que fuman en comparación con aquellas con personas que no fuman. Las exposiciones también son más altas en las minas con polvo en comparación con las que están bien ventiladas. El aire en los hogares con chimeneas y estufas de leña es comparable con la calidad del aire en las minas.


Evaluación clínica

Los pacientes con exposición potencial a niveles elevados de radón deben hacerse una evaluación médica exhaustiva que incluya antecedentes detallados de exposición ocupacional y ambiental, un examen físico enfocado en síntomas respiratorios, y pruebas de laboratorio e imágenes, como parte del diagnóstico diferencial. Por lo general, los indicadores biológicos directos de la exposición no están disponibles y son de dudosa utilidad clínica, ya que no se pueden usar para determinar con exactitud la cantidad de exposición al radón ni se pueden usar para predecir si se presentarán efectos dañinos en la salud en el futuro.

 

Es esencial reunir los antecedentes del paciente con énfasis en las oportunidades ocupacionales y ambientales de exposición que hayan ocurrido en el pasado. La entrevista inicial debería documentar los siguientes datos del paciente:

  • Antecedentes médicos
    • Antecedentes médicos (antecedentes de enfermedad pulmonar u otras afecciones respiratorias o de otro tipo).
    • Síntomas respiratorios u otros que tenga actualmente.
    • Antecedentes de radiación médica.
    • Antecedentes de tabaquismo.
  • Antecedentes de exposición ocupacional
    • Cualquier trabajo en ocupaciones con un alto riesgo de exposición elevada al radón o exposición a otras fuentes de radiación ionizante.
    • Fuente y exposición total, si se conocen, además del equipo de protección usado.
    • Cuándo y por cuánto tiempo ocurrió la exposición o estuvo haciendo ese trabajo.
    • Cualquier otra exposición a sustancias químicas que podría haber ocurrido.
    • Cualquier contacto directo conocido con niveles elevados de radón, las concentraciones (si se conocen) y la duración (lo que permite calcular la dosis total de radiación).
  • Antecedentes de exposición al radón ambiental
    • Resultados de cualquier prueba de radón realizada en las viviendas del paciente durante los últimos 20 años o más.
    • Tipo de cimientos de la vivienda (p. ej., construida sobre bloques, con espacios debajo del piso, sótano terminado o sin terminar).
    • Cuánto tiempo pasa en el sótano o piso más bajo de la vivienda (según el tipo de vivienda).
    • Tipos de sistemas de ventilación (como ventanas abiertas y frecuencia) en la vivienda.
    • Eficiencia energética de la vivienda (ayuda a determinar si la edificación está bien sellada, lo que mantiene el radón dentro de la vivienda).
    • Cantidad y tipo de enseres de gas que se usan en la vivienda. (¿Tienen ventilación hacia el exterior? ¿Tienen tuberías de ventilación de doble pared? Estas preguntas identificarán las estufas, chimeneas, secadoras y calentadores de agua de gas que tengan una ventilación inadecuada).
    • Fuente de agua de la vivienda (pozo, del condado o la ciudad). Es probable que el agua que proviene de sistemas de agua grandes se quede en un depósito por varios días y sea oxigenada con aireadores, lo que permite que libere el radón antes de llegar a las viviendas.
    • Presencia de fumadores en la vivienda.
    • Residencias anteriores.
    • Fuentes, intensidades, cuándo y por cuánto tiempo ocurrió la posible exposición a niveles elevados de radón.

EXAMEN FÍSICO

El examen físico debe incluir lo siguiente, prestando mucha atención a los pulmones, ya que estos suelen ser los más afectados por la exposición al radón.

  • Auscultación de corazón y pulmones
  • Examen de las extremidades

PRUEBAS E IMÁGENES

La decisión de realizar pruebas se debe basar en los antecedentes del paciente y su evaluación clínica, sopesando los posibles riesgos y beneficios de las pruebas.

En la actualidad, no hay métodos efectivos para toda la comunidad disponibles para la prevención médica ni el diagnóstico y tratamiento tempranos de la enfermedad pulmonar debida a niveles elevados de radón, una vez ocurrida la exposición.

Al usar los resultados de las pruebas de radón en el aire en lugar de la exposición, se deben considerar las siguientes pruebas para determinar si hay enfermedad pulmonar:

  • Prueba funcional respiratoria simple (PFR, PFT por sus siglas en inglés, o espirometría)
  • Radiografía de tórax. Los cambios radiológicos por exposición a niveles elevados de radón usualmente no son evidentes hasta después de muchos años, a veces décadas, después de la exposición a largo plazo.
  • Tomografía computarizada de baja dosis (LDCT, por sus siglas en inglés)

Tratamiento y manejo de pacientes

No hay un tratamiento específico para la exposición al radón. El tratamiento de las enfermedades pulmonares está indicado según el problema específico que se encuentre.

La mayoría de los derivados del radón se desintegran a través de emisiones alfa o beta y tienen semividas tan cortas que los métodos para reducir la toxicidad serían ineficaces. Si bien ciertos derivados del radón (p. ej., el polonio-210) tienen semividas más largas, las intervenciones médicas como el lavado pulmonar conllevan un riesgo importante, y no se recomiendan.

Para las personas que no tienen cáncer de pulmón o no califican para las pruebas de detección, las entrevistas de elegibilidad para pruebas de radiografía o LDCT representan una buena oportunidad didáctica para hablar sobre esfuerzos para reducir el riesgo de cáncer de pulmón, como las pruebas de detección de niveles elevados de radón en la vivienda y la reducción del radón.


Seguimiento del paciente

Los pacientes que han estado expuestos a niveles elevados de radón podrían necesitar seguimiento ambulatorio.

  • Las evaluaciones clínicas periódicas podrían detectar anomalías en una etapa temprana, si ocurren. Se podrían realizar pruebas adicionales según los síntomas, los hallazgos del examen físico y las prácticas clínicas estándar.
  • Las pruebas de detección de cáncer se deben hacer de acuerdo con las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de los EE. UU. (USPSTF) según la edad, el sexo y otros factores de riesgo del paciente.

Considere consultar con un especialista en medicina ocupacional y ambiental que pueda ayudar a crear un plan de monitoreo periódico, según sea adecuado.


Asesoramiento de pacientes y reducción del riesgo

NOTIFICAR A LAS PERSONAS EN RIESGO

Cuando se identifican pacientes que tienen exposición a niveles elevados de radón o antecedentes de exposición considerable, se les debe informar sobre el riesgo de enfermedad y, en especial sobre el aumento del riesgo de cáncer de pulmón por la interacción entre fumar y la exposición al radón.

  • Las pruebas de detección son la única manera eficaz de descubrir un problema de radón.
  • Al comprar o alquilar una vivienda, solicite que hagan una prueba de radón.
  • La ventilación de la vivienda es una manera temporal de reducir las concentraciones de radón.*
  • Los beneficios de reducir los niveles elevados de radón a través de la mitigación superan los costos.
  • Dejar de fumar en la vivienda podría reducir considerablemente la posibilidad de enfermedad de los pulmones entre los residentes.

* Medida temporal que depende de las condiciones del tiempo

PRUEBAS DE RADÓN EN LA VIVIENDA

Pregunte a sus pacientes si han hecho pruebas para detectar el radón en sus viviendas. Si no lo han hecho, infórmeles sobre el posible riesgo para la salud que representa el radón y recomiéndeles hacer las pruebas de detección en sus viviendas.

Las pruebas de radón son la medida más importante para identificar si una vivienda tiene niveles elevados de radón.

  • Hay pruebas a corto plazo y a largo plazo (que duran de varios días a varios meses) disponibles para identificar si hay un aumento en los niveles del gas radón en la vivienda.
  • Las pruebas a corto plazo son las más rápidas para determinar la presencia de un problema potencial, pero son menos exactas para determinar la exposición a largo plazo. Estos kits de pruebas a corto plazo para hacerse en casa generalmente están disponibles en ferreterías locales.
  • Estas pruebas se deben hacer en el área habitada más baja de la vivienda. Se debe cumplir con las condiciones de casa cerrada. Esto incluye mantener puertas y ventanas cerradas (excepto por periodos muy breves en los que se abran las puertas para entrar o salir de la vivienda), colocar las unidades de prueba lejos de ventanas, puertas o rejillas de ventilación, y seguir todas las instrucciones escritas para hacer la prueba que ayudan a garantizar la exactitud.

REDUCCIÓN DEL RADÓN (MITIGACIÓN)

Los métodos para reducir la posible exposición a niveles elevados de radón y, por lo tanto, a sus efectos tóxicos, consisten en hacer pruebas de detección de radón periódicas en el aire de interiores, y reducir las concentraciones de radón por debajo del nivel de acción recomendado por la EPA de 4 pCi/L (preferiblemente 2.5 pCi/L), usando despresurización activa del suelo (DAS o ASD, por sus siglas en inglés) en viviendas existentes, y mecanismos de reducción del radón en la construcción de viviendas nuevas.

DESPRESURIZACIÓN ACTIVA DEL SUELO (bajo losa)

  • La ASD con succión disminuye la presión del suelo por debajo de la presión dentro de la vivienda, y reduce la migración del gas del suelo hacia el interior.
  • Se insertan unos tubos, conectados a un ventilador de extracción, en la tierra debajo del sótano, para crear una región de baja presión debajo de la vivienda (Brenner 1989).
  • Esta despresurización es uno de los métodos más eficaces para reducir los niveles de radón en muchas viviendas y puede lograr una reducción de hasta el 99 %.

DEJAR DE FUMAR

Dejar de fumar puede reducir considerablemente el riesgo de enfermedades respiratorias, incluido el cáncer de pulmón.

  • Dejar de fumar reduce la dosis de radiación del radón, ya que la presencia de partículas de humo aumenta la dosis de radiación de los derivados del radón.
  • Esta estrategia de reducción del riesgo es particularmente importante para los niños, ya que el riesgo de cáncer de pulmón para los niños expuestos a la combinación de humo del tabaco y altos niveles de radón es mucho más alto que para los niños expuestos solo a altos niveles de radón (ATSDR 2012).

Referencias

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